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Una lección de verdad [Maina]

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Una lección de verdad [Maina]

Mensaje por Len de Escorpio el Jue Jun 04, 2015 9:58 pm

El trayecto al templo desde donde pelee con el León fue pesado y más que nada lo pasé preocupado por mi compañera. Estuve varias horas hasta que sentí que Maina ya no iba a volver donde estaba, listo para pelear en cualquier momento y sólo matando el aburrimiento mientras despellejaba el cadáver del León, pero sobretodo muerto de preocupación por Maina no sabiendo el progreso o resultado de su pelea ni mucho menos si estaba bien. Claro que sé que ella es muy fuerte y seguramente no tuvo problema con el siamés super feo desarrollado, pero cuando los Titanes están detrás de esto y vez que tu compañera no te manda ni un mensaje no puedes evitar pensar que tal vez lo peor sucedió...

Tratando de no pensar en ello y esperando lo mejor me dirigí al santuario tan rápido como pude. Realmente no sabía si mi compañera estaría ahí pero tras el tiempo que estuve en aquella ciudad no parecía que fuera a volver ahí por lo que el templo se veía la opción más viable.

Sinceramente estaba algo herido, pero nada que no tuviera arreglo por suerte. Unas cortadas profundas en mis brazos, Quizás tengo alguna costilla rota o con fisuras, pero me dolía todo el cuerpo así que era difícil de decir, sobretodo la nariz tras recibir los ataques del rugido destructor del león. También tengo un par de cortadas en la cabeza e incluso me duele un oído pero por suerte aun escucho por este así que creo que estaré bien y es por ello que mi única preocupación es Maina. Ella es mi compañera y aunque no hemos ido a muchas misiones juntos me siento muy unido con ella e incluso puedo aceptar que me siento atraído por ella, algo raro en mi. Puedo decir sin dudar que moriría por ella sin pensarlo, aunque también sé que es tan fuerte que no necesita protección, por eso es mi compañera, podemos ir lado a lado y así me gusta también. Más le vale a los titanes que mi compañera esté bien o mi lucha contra ellos pasaría de ser parte del trabajo a algo personal y no soy nada bonito cuando me enojo.

Llegando a los templos empecé a subirlos con una pesada atmósfera ignorando a cuanto se me pusiera en el camino sólo diciéndoles un rápido "Hablamos luego" pues hasta que no sepa que fue de mi compañera no estaba para nadie. En mi espalda portaba la pandora de escorpio y encima de ella traía la piel de mi antiguo enemigo como si fuera un trofeo aunque no lo quisiera para eso y dentro de su piel están sus dientes, pero mi rostro no parecía para nada el de un vencedor, aquel guerrero que se la paso hablando y jodiendo al león hace rato ahora no quería abrir la boca hasta que llegara al templo de virgo, cual por suerte me queda de camino al mío de todas maneras. En mis brazos están algunos vendajes hechos de lo que quedo de mi camisa para cubrir mis cortadas cuales fueron cocidas, aunque como lo hice yo mismo y rápidamente no han quedado bien. Mi pecho se encuentra carente de camisa alguna, mostrando sin pudor mis bíceps producto de mi intenso entrenamiento y mis pantalones de cuero amarillo se ajustan a mis piernas. Algunas miradas a mi fueron más por mi atuendo que por otra cosa, pero no cuide y no es como si me importara realmente, aunque no precisamente porque no estuviera de humor, sino porque estoy a menudo sin camisa durante mis entrenamientos.

Pronto estuve a las afueras del templo de virgo donde seguí caminando hacia su interior mientras respiraba profundamente para relajarme y cambiar algo mi mentalidad no queriendo mostrarme muy preocupado al verla, esperando sobretodo lo mejor...

Entré en el interior del templo.

-¡Bonne nuit- Dije buenas noches en francés -¿Hay alguien en casa? No soy nadie sospechoso, sólo soy un sexy pelirrojo que acaba de desollar un lindo gatito y que está buscando a su compañera.-

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Re: Una lección de verdad [Maina]

Mensaje por Maina de Virgo el Miér Jun 17, 2015 10:06 pm

Suspiró como por cuarta ocasión, estaba más que agotada, la pelea con aquel titán no había sido más que una simple burla, una prueba para estos y querer saber de los poderes de los dorados, usarlos de sus juguetes, porque esa había sido su impresión primeriza, mas no lo veía todo tan malo, ellos podían al menos saber contra que se estaban enfrentando, el grado de magnitud que los poderes titánicos se refería. Aunque su cuerpo parecía agotado, dentro de ella corría la adrenalina, aquella que había encendido la llama de lucha, de querer proteger todo aquello por lo que Athena y Poseidón se han unidos, mas debía ser paciente, debía recuperar aquellas energías gastadas en batallas, debía volver cuanto antes a la meditación, volver a continuar con la concentración de cosmos que sea suficiente no solo para defenderse a ella misma, que pueda ser capaz de proteger a sus compañeros y tener una oportunidad entre todos. Si algo además de haber conocido la capacidad de un titán, había sido el hecho de la colaboración entre Santos, sin siquiera antes haber cruzado palabra, sin saber siquiera el nombre de cada uno, el desenvolvimiento en conjunto había sido algo que le dejó sorprendida y un sentimiento de confianza nació en ella, tal vez y solo tal vez, no era todo tan malo.

La caja de Pandora yacía a los pies de una estatua de buda, no habían podido usar otro medio de escape que no fuese por teletransportación o en el caso de Maina haber abierto un portal y directamente haberlo atravesado hasta el templo de Virgo, desde la lucha con el León de Nemea, hasta el haber hecho frente sola a aquella bestia de innumerables rostros, la colisión que este hubo causado antes de aparecer sus compañeros había lastimado a la amazona de Virgo, si no fuese porque el ropaje dorado cubría la mayor parte de su cuerpo, seguramente tendría más heridas visibles. Sus brazos habían sido los más golpeados, y por consiguiente su rostro, con algunas heridas que surcaban su mejilla derecha y frente, ¿tenía algún hueso roto? No que ella supiese, pero si un fuerte dolor en la espalda que seguramente dejaría un gran moretón, estaba allí, indiscutiblemente. Pero no importaba, todo eso se sana con el tiempo, apremiaba el haber salido con vida de allí e información valerosa que les ayudaría en batallas futuras, ahora simplemente debía seguir fortaleciéndose y bueno, tal vez tomar un breve tiempo para atender sus heridas, ello ciertamente no era prioridad para Virgo.

Había salido de la habitación del sexto templo, al menos había cambiado sus ropajes ensuciados en batalla por algo mas limpio e higiénico, aquellas túnicas tan ya conocidas entre los monjes budistas, cargando en manos lo que parecían ser algunas vendas y líquidos para desinfectar las heridas que tenía más visibles, no obstante antes de poder continuar, se detuvo en su andar ante una voz muy conocida. —Pero que...— Pausó brevemente, el aroma que inundo sus fosas nasales al salir al encuentro de su compañero le hizo abrir sus ojos, llevándose con aquella imagen lastimera del caballero de Escorpión, el ceño de la fémina rubia enseguida se curveo con cierta preocupación por el contrario, ¿había estado demasiado complicada la lucha contra el león? De pronto se sintió mal y sobre todo culpable, porque lo había dejado solo, habiéndose llevado a la otra criatura a un lugar distinto y no darle el apoyo necesario a su amigo, si había que comparar, el que había sufrido más daño sin duda había sido Len.

Veo que has tenido éxito...pero a que costó Len, mira como estas.— Se había acercado a él, por un momento notó lo descubierto que este iba, cosa que le sorprendía, no era la primera vez que veía a un varón sin camisa, pero aun a ello, era un tanto penoso para ella, bastaba con el hecho que era buena simulando para no dejar notar ello y mas que nada, la preocupación que sentía por él. —Como veras estoy bien, arribé hace no mucho, discúlpame si no pude avisar o volver donde estabas, tuvimos complicaciones y fue necesario emprender retirada hacia el Santuario.— Lo hizo pasar hasta el salón principal del templo, aquel que se aromatizaba por incienso a cerezo, hecho por ella misma de los que había recolectado del jardín, solo para hacer sentir mas en tranquilidad aquel lugar. Fue hasta donde él con las vendas en manos, dejando para después el atenderse a ella, al menos debía compensar el haberlo dejado solo con curarle sus heridas.
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Re: Una lección de verdad [Maina]

Mensaje por Len de Escorpio el Mar Jun 23, 2015 11:40 pm

Apesar de que tengo la misma sonrisa vacia que tengo desde siempre ahora estaba preocupado por mi compañera de la que no sabia nada en lo absoluto. Una parte de mi se comenzaba a preguntar si fue mala idea separarnos pero deseche esos pensamientos pues lo hecho echo está y lo unico que importaba era saber que ella estaba bien.

Por suerte no paso mucho tiempo hasta que mi compañera finalmente hizo acto de aparición. Antes ya me había puesto a pensar lo que le diría al verla. Incluso me había imaginaba haciendo que se sentara así como los asiáticos sobre sus rodillas mientras le regañaba por preocuparme y dejarme allá sin saber de ella claro que no sabia si realmente me atrevería a hacerlo, pero por lo menos me imagine la situación...pero no fue así, sólo me quede estático, congelado mirándola. Tenia confianza en que estaría bien, pero estaba preocupado así que al verla sentí un gran alivio a la vez que el conocimiento de que estaba viva y de una pieza se incrustaba lentamente en mi mente mientras disipaba mi preocupación.

Apenas escuche lo que me decia mientras simplemente bajaba mis cosas para luego caminar hacia ella tranquilamente sin expresion alguna antes de abrazarla, sin importarme que tal vez manchara algo su armadura con la sangre mia o del leon que tengo encima para luego suspirar. -Estás bien...- murmure en su oido más para mi mismo que para ella.

Permanecí algunos segundos abrazado a ella sintiendo su calor por las partes que la armadura no cubría y mi piel alcanzaba a tocar y olía su aroma que si bien no es tan dulce como el que tenia en el camino a la batalla era de ella por lo que me parecía delicioso y relajante.

Tras casi un minuto supuse que ya había aprovechado mi estadía y me separé antes de recordar sus palabras como si nada hubiera pasado, pase un brazo detras mio para agarrar la piel del leon y mostrarla mientras la agito. Como era tan grande la criatura era más que suficiente para usarlo en mi cama. Entonces deje que me llevara al salon principal del templo donde puse la pandora en el suelo.

-No pasa nada. Hice lo que tuve que hacer para darle sus nalgaditas, mira que planito quedo, le saque como 2 toneladas de grasa entre otras cosas con ello. Que dietas de la luna ni nada, jejeje. - Dije en broma antes de ponerme a doblarla de nuevo ya serio. -La piel del gatito es demasiado resistente, tal como la leyenda contaba, mi cosmos no la traspasaba o por lo menos requeria mucho esfuerzo para lograr casi nada, la unica manera de matarlo fue a traves de aquellos puntos vulnerables que su piel no protegia, aun así yo no tengo duda de que entre los dos lo hubieramos acabado en dos segundos sin mancharnos ni un pelo y por mi mismo quizás con algo de suerte pude terminarlo en ese tiempo pero si fallaba en el intento se hubiera vuelto bastante dificil ganar así que basicamente tuve que crear-cazar el momento ideal para darle un golpe mortal, pero mientras llegaba me quede así. Pero no te preocupes como vez a él le fue peor. - Termine con tranquilidad.

Entonces terminando de doblar la piel la puse donde estaba y miré a Maina con una ceja levantada -¿Que es eso con "tuvimos"? Hasta donde sé sólo te fuiste sola para abofetear las decenas de rostros que tenia el mismo sujeto. - Entonces puse cara de sorpresa y tristeza muy obviamente sobre exagerada como de teatro - ¡Espera! No me digas que dejaste que un enorme leon malo y feo se quedara despedazando al compañero que te quiere tanto y que estuvo todo este tiempo preocupado por ti para irte con otro hombre menos sexy pero que amas más para que te ayudara con el siames.- Pongo la mejor cara de chachorrito abandonado que puedo mientras la miro traer las vendas.

Por un momento pienso si ser serio y decirle que me deje curar sus heridas primero pero es clara que es su intención de curarme primero y seria molesto entrar en un debate de quien cura a quien. Busco algo de agua así como un par de trapos limpios para que podamos curarnos y limpiarnos las heridas cuales pongo a un lado de la pandora en la que estoy sentado, sabiendo su intención solo le doy uno de esos trapos húmedos tranquilamente. Me dejo atender un poco pero igual no me quedo quieto así que tomo el otro trapo húmedo y lentamente lo acerco a su rostro para enfriar y limpiar un poco más los golpes en su rostro aunque podía ver que ella ya había tenido tiempo de cambiarse a diferencia mía que llevo la misma ropa que me lleve a esa batalla pero bastante más sucia que en aquel entonces.Realmente no era manera de presentarse en la casa menos de una chica, pero no tengo opción, para empezar tengo la mala suerte que tengo que pasar por su casa para poder llegar a la mía para cambiarme.


-Estoy  feliz de ver que estas bien. No me preocupe cuando te fuiste. Tenia confianza en que vencerías y que volverías por lo que sólo esperaba vencer a Nemea a tiempo para poder verme cool ante ti. Pero las horas pasaban y no sabia nada más de ti por lo que no sabia que hacer. Compensaba a pensar que había pasado  algo por lo que si en algun momento volverías debía estar listo para ayudarte o curarte si estabas herida, luego llegaba la noche y empezaba a verse menos probable que volvieras. Entonces empecé a debatirme entre quedarme ahí por si volvías o ir al templo y esperar que hubiera noticias tuyas. Ha sido la decisión más dificil que he tenido que hacer en mucho tiempo, temía irme y que resultara que volvieras o que abrieras un portal para llamarme y que no estuviera ahí para ayudarte, pero quedarme significaba también quedarme sin hacer nada cuando en el templo quizás hubiera noticias o por lo menos algun medio para ir a buscarte si hacia falta. En el camino pensaba en como te podría regañar por preocuparme si te encontraba con bien, pero finalmente sólo sentí aliviado de que ese sea el caso-


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Re: Una lección de verdad [Maina]

Mensaje por Maina de Virgo el Jue Jul 02, 2015 7:37 pm

Bastaba decir que era sorpresivo para ella aquella repentina acción del pelirrojo, el hecho que la abrazara simplemente no se lo esperaba, ni siquiera lo hubiese imaginado, y aun a ello, una suave pero visible sonrisa se esbozo en los labios de la amazona; y aunque dentro de si estaba nuevamente y aun con más intensidad aquel sentimiento de culpa por no haber dado si quiera una señal de que estaba bien o había vuelto, le transmitía calma y seguridad, no tardó en corresponder al gesto, y aunque no salieron palabras de su boca, bastaba con ello para poder hacerle entender que le agradecía el que se preocupara por ella en semejante magnitud.
Una vez que se hubo separado de él, sin borrar aquella sonrisa de su rostro atendió a su relato, y vaya que era enorme la piel que le había mostrado, incluso lucia mas grande que cuando el León mismo estaba en vida, extendida así era impresionante, sin duda era algo de que atestiguar en los relatos sobre el león de Nemea, si era tan majestuoso e imponente como se decía en la mitología.

Pues si, puedo ver que no corrió con la misma suerte que tú, pero eso no quita que estés lastimado, y me atrevo a asumir que tienes algún hueso roto.— Frunció ligeramente el entrecejo, pasando cuidadosamente una de sus manos por el pecho del contrario, no era normal la situación, es mas, si alguien entrara y les viera así probablemente pensarían de todo menos que Maina solo se dedicaba a inspeccionar parte del cuerpo ajeno y asegurarse que estuviese bien. —Pero estas vivo, y eso es lo que cuenta. Verte me deja tranquila.— Admitió con total sinceridad; al haber vuelto al Santuario, uno de sus pensamiento hubo sido el ir hasta el templo de Escorpio y asegurarse que su compañero estuviese bien, mas el tener que atenderse así misma fue una prioridad cuando su espalda le dio suficientes problemas al haber dado un paso dentro del templo de Virgo, y como siempre, Len se adelantaba a las cosas que ella quería hacer, como si leyera sus intenciones.

Pasó por alto aquel comentario que ciertamente le causo gracia, ya tendría su momento de contarle las cosas, por ahora bastaba con que tan hiperactivo chico se dejara atender, y como lo suponía al verla así no iba a quedarse estable por lo que simplemente se dejó hacer; una escena bastante curiosa, ambos al frente, uno del otro, limpiando y curando cada una de sus respectivas heridas; ¿eso es lo que hacen los compañeros, no? Quería tragarse ese pensamiento, creer que era eso y no otra cosa, e ignorar por completo aquella sensación de satisfacción de verlo aunque sea herido, pero con esa misma emoción y chispa tan característica suya. —Deberías tomar un baño...tengo un cambio de ropa de varón. Cuando llegue aquí creyeron que era un chico así que me habían dado ropa de entrenamiento masculina; la guarde por si acaso. Creo que ahora tendrá uso.— Rememorar eso le hizo soltar una suave y queda risilla; y había ofrecido eso por ser una manera de agradecer la preocupación del pelirrojo, y mas habiéndose tomado la molestia de ni siquiera atenderse él, pasar por alto el ir hasta su templo e ir primero donde ella.

En serio lamento la preocupación que te hice pasar; por favor no te quedes con una idea, si es que lo llegaste a pensar, de que no quise avisarte, simplemente las circunstancias se volvieron demasiado complicadas, que salir de allí fue la primera opción; cuando caí en cuenta que no di ni siquiera un aviso, ya estaba en el Santuario. Mi intención al llegar era pasar hasta tu templo y ver que estuvieses allí, pero nuevamente tuve que desviarme por ello, mis heridas o bien una en particular necesitaba ser atendida y tuve que detenerme en mi templo.— Soltó un breve suspiro, para entonces haber limpiado las heridas ajenas, agradeció por las de ella curadas y se alejó por un momento, dejando las vendas y paños de lado, yendo hasta un área del templo donde sacó lo anterior mencionado, aquel par de ropajes de entrenamiento que usaban los caballeros en el Santuario. —No me fui con nadie, realmente me pregunto que es lo que piensa esa cabeza tuya. Al momento que me transporte con aquella bestia, todo estaba bien, sin embargo las cosas se pusieron bastante malas, resulta que aquella bestia era comandada por un titán; Iapetos de las Dimensiones, para ser exactos; la mayor parte de mis heridas se causaron al enfrentarme a la bestia durante una brevedad de segundos ¿lo imaginas? Pudo haber sido peor si no hubiese sido por la aparición del Santo de Aries y Fénix, quienes llegaron a ayudarme en la batalla, mas tarde se unió a nosotros el Santo de Piscis.— Hizo una breve pausa; hasta retomar el habla una vez que volvió su rostro hacia su compañero. —Me encargue de la bestia, pero el problema mayor fue que quedamos a merced del Titán mismo; mas todo era una mera treta, un juego. Simplemente para mostrar su poder, el que habían renacido y llevar esas noticias al santuario.— Con la mano diestra, paso sus dedos al puente de su nariz y así masajear este; desde ese encuentro se había quedado con un mal sabor de boca. —Por un momento tuve miedo, ¿sabes? Uno de nosotros estuvo a punto de morir; no quería ver perder a un compañero...— Ella era consciente que esa vida de caballero era dura, y que en todo momento estaban expuestos a morir; y aun a eso, no dejaba de ser una dura realidad; una con la que debían vivir día a día.
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